Publicado: 20 de Septiembre de 2013

Jóvenes, fuertes y musculosos y adictos al ejercicio físico. Este es el perfil que puede definir a muchas personas pero que, si supone una modificición de su vida diaria al convertirse en una obsesión, puede derivar hacia lo patológico que algunos han calificado como el «complejo de Adonis». 


El «complejo de Adonis», también llamado dismorfia muscular, es una condición psicológica que engloba los problemas de salud relacionados con la imagen corporal, como la dependencia al ejercicio físico, trastornos de la alimentación y/o depresión. Surge, explica Luis Rojo es Catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Valencia, de una obsesión con la imagen del cuerpo masculino ideal que impone la propia sociedad. En realidad, explica Rojo, lo que ocurre es que «se ponen nombres a muchas cosas, pero no quiere decir que sean enfermedades».

Según un estudio que se acaba British Psychological Society, dirigido por Mike Eynon, de la Universidad del Oeste de Escocia, los varones jóvenes y físicamente activos podrían tener un mayor riesgo de desarrollar un «complejo de Adonis», debido la presión social por un cuerpo perfecto.


Eynon hizo un experimento para ver qué tipo de personas tienen un mayor riesgo de «complejo de Adonis»: así, pidió a 218 hombres de 16 a 67 años de edad que completaran una serie de cuestionarios en las que se incluían aspectos relacionados con los mensajes de la sociedad sobre el cuerpo ideal, la interiorización de la imagen ideal y su pensamiento sobre el cuerpo ideal. Y, dice Eynon, vimos que los jóvenes más activos eran los que más comparaban su propio cuerpo con el de la imagen «ideal», así como un mayor deseo de aumentar su masa muscular con el fin de poder tener un cuerpo atlético ideal, acorde con el estereotipo actual.

Anorexia inversa

Ahora bien, matiza Rojo, que dirige la Sección de Psiquiatría Infanto-Juvenil y de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Universitario de La Fe (Valencia), aspirar a tener un cuerpo ideal no es per se patológico. El problema viene cuando ello «interfiere en tu vida diaria». Aunque algunos lo denominan también «anorexia inversa», está más acorde con lo que se entiende por «vigorexia». Laanorexia inversa -explica- es justo lo contrario de la anorexia; la persona afectada -yo solo he visto dos casos- tiene la necesidad de estar corpulento porque de lo contrario se siente inseguro e indefenso. De hecho, tienen fobio a perder peso, cuando son obesos».


Sin embargo, el «complejo de Adonis» es diferente. Aunque no esta reconocido como síndrome psiquiátrico, reconoce Rojo, se refiere a aquellas personas «adictos a los gimnasio que hacen del ejercicio físico el leitmotiv de su vida. Tienen una necesidad de desarrollo muscular para sentirse bien y estar seguros y pare ello no dudan en consumir anabolizantes o en seguir dietas proteicas». Y, como señala el psiquiatra valenciano, «si escarbas, en muchos de ellos encuentras una necesidad de sentirse válidos en la sociedad». Por eso, apunta, tienen la necesidad de comparar sus cuerpos -los gimnasios están llenos de espejos- con el «modelo de ideal creado por la sociedad».

Aunque advierte que una persona que disfrute haciendo ejercicio -no hay que olvidar que el ejercicio es adictivo-, pero que no altera su vida por ello y no se obsesiona si uno o dos días no puede hacerlo no tiene, ni mucho menos, no tiene un problema psiquiátrico. «Solamente existe cuando modifica su vida diaria».