Publicado: 24 de Julio de 2015

Ninguna depresión es igual. Ni ningún sufrimiento es igual a otro. De ahí que en muchas ocasiones a los profesionales de la salud les sea tan difícil dar un diagnóstico adecuado. Un dolor de espalda, taquicardias, vértigos e incluso alergias, esconden realidades más profundas que pasan inadvertidas, y para las cuales, se dan tratamientos poco apropiados.

Pensemos por ejemplo en los niños. En edades tempranas es muy difícil que puedan traducir en palabras aquello que les ocurre, aquello que puede estar traumatizándolos sin que los adultos lo sepan advertir. Eneuresis nocturna, dolores de cabeza, y problemas escolares serían las pistas de una depresión silenciosa o enmascarada.

También los ancianos son tendentes a este tipo de problemas. Por su edad avanzada se encuentran en un cuadro clínico donde son más que comunes los dolores, las malas digestiones, las infecciones, los mareos… ¿pero y si lo que en verdad tienen es una depresión? Seguir leyendo

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