Publicado: 22 de Mayo de 2015

Las compañías de videojuegos cuentan con asesores psicológicos que las ayudan para crear títulos “eficientes“, que gusten y que aseguren las ventas y las consiguientes sagas. Los desarrolladores juegan con aspectos psicológicos del ser humano como el poder, la competitividad y la violencia.

Científicamente hablando, la gente atraída hacia el sector de los videojuegos, tiene una concepción de sí misma (consciente o inconsciente) de seres pasivos en la sociedad, es decir, seres que están tan ligados a las convenciones sociales que son incapaces de ser productores de su propia vida. En cambio, en los videojuegos se vuelven productores y en ocasiones hasta creadores del título.

Los juegos absorben hasta puntos inimaginables y esto depende directamente de la propensión de cada persona a la adicción de los videojuegos o a lo que produce en ellos el hecho de ganarle a alguien en algo ficticio o el hecho de sentirse poderosos jugando. Muchas veces depende de una relación óptima entre logro, objetivo y recompensa si un juego gusta o no.

El Candy Crush Saga es sin duda uno de los fenómenos que más ha llamado atención a la psicología en los últimos dos años. Un simple juego en donde hay que colocar las golosinas (caramelos) del mismo color para acumular puntos, causó un furor mundial inusitado. Es el entretenimiento más popular de Facebook (superó a FarmVille en marzo de 2013), suma 150 millones usuarios únicos al mes y se alza como la aplicación número 1 en ingresos de Google Play y App Store.Seguir leyendo

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