Publicado: 17 de Mayo de 2016

Doctora Myriam González
Psicóloga clínica, terapeuta familiar y de pareja, salud mental, Unidad de Psicología. Gerencia Medicina Familiar Hospital General Plaza de la Salud.
El nido vacío es definido como el período de la vida en que los hijos han terminado de crecer y abandonan el hogar, dicho término fue popularizado por sociólogos en los años setenta.
Anteriormente se sugería que durante esta etapa del nido vacío la más afectada era la madre y que además en dicha etapa se era más susceptible a padecer desórdenes emocionales y de salud.
En la actualidad, estos supuestos han cambiado y recientes estudios han determinado que los padres que se encuentran viviendo el nido vacío podrían reducir los conflictos familiares, de pareja, así como los de índole laboral.
Asimismo, se ha comprobado que aporta otros beneficios relacionados a la calidad de vida, como redescubrir su relación de pareja, y retomar intereses personales abandonados en el pasado por la crianza de los hijos.
Es necesario para los padres vivir esta etapa de nido vacío, pues es parte del ciclo evolutivo que debe atravesar la familia, es sano que los hijos en algún momento partan porque tienen que independizarse y formar su propia familia o seguir el camino que elija en su vida. En el sistema familiar, los padres y los hijos vivirán diferentes etapas, cambios, así como crisis, pues a medida que los hijos crecen y se desarrollan, las necesidades y demandas que estos presenten pues ya serán diferentes también.
Cuando los hijos adultos deciden abandonar el hogar materno, va afectar a los padres de forma particular, es decir, de forma positiva o negativa, y va a depender de varios factores, primero de como haya sido esta relación con este hijo, el vínculo afectivo desarrollado entre ambos, si la relación es cercana o es distante, si han tenido conflictos importantes que haya desgastado o maltratado la relación.Seguir leyendo

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